Comer demasiado rápido puede hacer que algunos perros terminen su comida prácticamente sin hacer pausas. Una forma sencilla de cambiar esta dinámica es modificar cómo presentamos el alimento.
Los comederos lentos y las herramientas de alimentación interactiva pueden ayudar a que el perro tenga que lamer, buscar, mover o recorrer distintas partes del recipiente para conseguir su comida.
Además, transformar la alimentación en una actividad puede sumar oportunidades de exploración y hacer que una rutina cotidiana sea un poco más entretenida.
No se trata de hacer que comer sea difícil, sino de encontrar una forma de alimentación que le permita comer a un ritmo más pausado y que sea cómoda para él.